Me acuerdo cuando los weoncitos del colegio me decían "pfff yo me quedo dormido escuchando métal" cuando hablábamos de música, y sólo me dedicaba a mirarlos con indiferencia cuando sabía que otro selecto grupo de weones no sabía si quiera ponerse audífonos. Ese es uno de los miles de momentos que pasé en mi cochina adolescencia, rodeada de weones que se creían la raja, culisueltas, raperos, intentos de metro sexual, niñas amadas, niñas odiadas, la snusnu, fachos pobres completamente autodeclarados, la Loaisa, los hijos del inspector que se parecía a Morrisey, los pajeros mitos y leyendas, la zorrita mayor que odiaba a la zorrita menor por ser más zorra que ella, el pobre buliado, y el Carlitos Rios que tenía síndrome de alguna wea. Y en esta completa pirámide...mi grupo... "las jolis", nunca supimos que diablos significaba eso y por qué nos decían así (quizás significaba "las gilas"), pero todo el tiempo parecía como si fuéramos las últimas en todo o las primeras en cagarla.
Si hay algo de lo que jamás podría arrepentirme sería haber sido ese freak adefesio que fui en el colegio, porque a este freak adefesio de muy chiquitita le enseñaron que eran los condones, la sexualidad y las inyecciones anticonseptivas, por lo tanto no puedo darme ese patético lujo de martirizar mi adolescencia de manera tan terrible si no me tocó ser una zorra prematura. Recuerdo que para una reunión de apoderados la mamá de la putrini alegaba porque sus compañeros la molestaban porque decían que estaba embarazada y eso no era cierto, a las semanas después se enteró todo el colegio que la mina tenía poco más de un mes de embarazo.
Lo divertido de ser una "joli" era que vivíamos en nuestro propio mundo y a todos les teníamos un nombre o sonido y así todos estaban identificados, el forni, era una especie de narigón con cara de tiburon medio musculoso que me gustaba...nunca le hablé; el sexy, un flaite de ojos penetrantes que también me gustaba, tampoco nunca le hablé; el cerro parado era el compañero que llevaba repitiendo como cinco veces el mismo curso y lo único por lo que sobresalía era por su gran paquete que parecía que fuera a eyacular en la cara de todas; el aio; el care' niño; la iu; la linnnda, la linnnda era una mina no sé si fea, pero a esa altura de la adolescencia era muy fea y lo divertido es decirlo con la ene bien marcada, así como la canción de Bose; la lord farcuad; la canu; la huaiqui huaiqui; el brote que era el hermano de la iu, le decíamos el brote porque tenía una espinilla eterna en la nariz; el chico mantequilla y un bonus...el maunicio que era un gangoso que se creía la raja y un sin número de personajes más. Quizás nadie nos quería porque teníamos nuestro propio código, y nos entendíamos de modo que nadie más lo pudiera hacer. Pero llegó un triste momento, en el que la care' matea del grupo repitió y aún así nada se fue a la mierda, me seguí juntando con ellas hasta el final.
Se preguntarán qué tiene de crudo todo esto, bueno, las vivencias, los recuerdos y las opiniones que tengo sobre ese hermoso asunto que es la maternidad en la adolescencia, porque si, muchas veces esas minas que pensaron que yo era pava y huevona, quedaron embarazadas, esas que veían el video del aborto y salían corriendo de la sala a llorar al patio, de las que seguro pensaban que el condón era un chicle y que si te dabas vuelta de carnero no quedabas embarazada, las que se creían cool por haberse llevado a la boca el pene de cuatro giles en un carrete, creo que a esa edad con mis jolis estábamos más preocupadas de gastar nuestra última gota de infantilidad en hacer estupideces como tirarse escupos de una ventana a otra y agarrarnos nuestras partes intimas en un brutal juego de si te corres pierdes, tirarse al suelo a cantar tonterías y esconderse bajo la mesa, porque de algún modo sabíamos que las cabezas iban a rodar igual, tarde o temprano. Y mi más crudo recuerdo que es con un hueón a quien le di cara de algún modo, dos veces, la primera fue sobre la gente que vivía en los block, casi que eran como marginados, y ahí me paré y le dije "yo vivo en un block"...debí sacar la cuchilla en ese mismo momento y rajarle el paño, pero no. Y la segunda vez me dolió en toda la poca seguridad que tenía en ese momento de la vida...se me acercó para pedirme confort y yo no tenía así que se alejó lentamente y le comentó a su amigo "que raro si todas las feas siempre tienen confort", se cagaron de la risa y me vieron la cara de perro, y ahí con la cola entre las patas se esfumaron, de seguro ahora son ese reducido grupo de imbéciles que piensan que las mujeres no cagamos ni eructamos. Ahora si me preguntan que pienso respecto al bullying...defiendanse, porque el hecho que te acorralen y vulneren es sólo porque uno lo permite. ¿qué más puedo decir? espero algún día las niñas valoren un poco más las verdaderas pendejadas que andar posando semi desnudas para gustarle a los pelos de oro. Respetense y perdonense.

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