domingo, 18 de agosto de 2019

Las arañas

Uno de mis grandes temores de niñez eran los bichos...los bichos en general, siempre he sentido que no hay que tocarlos, no por que puedan representar ser un foco de bacterias o por la peligrosidad de algunos ejemplares hogareños como las arañas, es que me producen algo como que tal vez no me gustaría que una colosal mano viniera a interrumpir lo que hago o no, me daría temor, y aun así soy yo quien siente el temor de tocar un pequeño insecto.
Y como toda historia mía cuenta con más de una mujer, hoy les hablaré, en su imaginación, sobre la relación amor y odio que tengo con las arañas, las reinas de mis pesadillas después de los duendes.
Arañas, tejedoras, venenosas, trepadoras, pollitos, viudas negras, patas largas, lobas, errantes, las de rincón, etc. y acabo de darme cuenta que soy una de esas, es impresionante la cantidad de adjetivos que se le atribuyen a estas arañas por su nombre y fíjense que son los calificativos para tipas como una. Es un trago amargo y excitante al mismo tiempo darte cuenta de lo venenosa que puedes ser, que por eso vivía soñando con arañas y que el significado que pueda tener la araña en la naturaleza no es tan terrible como sus variados adjetivos que solo quedan sujetos de la mano del infortunio (la mala cuea) de quien se cruce con una.
Nosotras, las que somos como arañas, tratamos de no hacernos notar, a diferencia de muchos no pavimentamos caminos ni construimos sendas...tejemos, muchas veces los tejidos se verán devastados por la mano destructora de la naturaleza y porque incluso podemos reponernos o morir en el intento, quizás piensen que le estoy queriendo dar sentido a los sueños lo cual es lo único por lo que vivo, aunque muchas veces todo sea una intensa ilusión en mi cabeza y corazón, pero así mismo, como siempre algo onírico hay de las arañas en todas mis fantásticas coincidencias, no por nada el tejido de una araña es similar al de los tejidos de los atrapasueños, probablemente las pesadillas de manera inconsciente son algo de mi, algo de ustedes que tenga sentido en el diario vivir.
Trata de no toparte con una o te puede picar, una pequeña distracción y puedes caer envenenado comprometiendo tu salud por el descuido ante una insignificante cosita como una araña.
Nosotras somos como arañas, el bajo perfil es engañoso, pero no solo hay veneno, la araña también debe comer, para existir debe tejer y así atrapar a su presa, la araña debe proteger sus huevos, debe alimentar a sus crías, la araña se debe defender y proteger de los depredadores, por lo que su tela provee de cuidado y alimento (es rica en proteínas y muy resistente) y la picadura solo es una advertencia, pues sus presas quedan atrapadas en la tela.
Entonces ¿cómo no ser una araña? y ¿por qué no serlo? ¿es malo defenderse? ¿es malo construir (tejer)? tal vez sea malo querer tejer y desear que todo caiga en nuestras suaves telas, no les queda más que ser el macho de la hembra o la próxima victima. Y sin muchas preguntas que hacer, ¿cual es tu peor pesadilla?, quizás llevarse una picadura no sea tan malo para aprender a no provocar los instintos de una mujer/araña.



martes, 6 de agosto de 2019

El lolero

"Mentiras son todas mentiras, cosas que dice la gente, decir que este amor es prohibido..."con este inicio les vengo a hablar del lolero, a quien conocí a mis locos 19, el tenia 33, para entonces yo pasaba por mil crisis, la separación de mis viejos, el no saber qué hacer con mi vida, dejar de estudiar por motivos económicos, etc. Fue en ese momento de mi vida donde aprendí y descubrí lo que buscaba como mujer y qué cosas quería tener en una relación.
Me acuerdo que lo conocí hace exactamente no recuerdo cuantos años atrás (julio 2010) en una loca noche de cervezas junto a gente que se ha desviado de mi camino. Yo sólo quería jugar, pero me vi locamente atraída hacia ese sujeto de saltones ojos y larga estatura, nos vimos durante tres meses que fueron para mi los tres meses de arduo entrenamiento emocional y de objetivos a cumplir por este largo y rocoso camino del amor.
 Catorce años de diferencia entre una joven cerrando los unos en su vida y un hombre que ya contaba con su respaldo, casa propia, un buen trabajo y buscaba lo que a los 33 todo hombre "consciente y maduro"(enchapado a la antigua) busca...una señora. No sé si sea yo la clase de mujeres que quieren ser señoras o quieren morir siendo "señoritas", pero si hay algo que me quedó más que claro es que cada uno puso sus límites, el límite de pasar los límites y el límite de no corromperlos.
Sin quererlo hoy me acordé de él y todo lo que viví junto a él y lo que hasta la fecha me significa todo el cariño que me dio, todo lo que me contó, todo lo que vivió...antes de que yo naciera. Me emociona saber que es muy feliz, y a la vez me emociona saber que por lo menos una vez, después de terminar la corta relación, se diera el tiempo para decirme que aun pensaba en mi, y eso para una mujer es mucho más que demostrar respeto y aprecio. Con el lolero descubrí que no tenía que sentirme chica ante nadie, y que todo el tiempo tenía que ser una mujer importante más que para él...para mi, sin tener que usar las palabras de por medio, el tipo supo exactamente lo que yo quería en ese momento, un total compañero de la distracción. 

Y así no he sabido más que pasó con el lolero, pero lolero, gracias por todo, por los aritos de calavera más bacanes que me hayan regalado, por las salidas y recorridos de la ciudad, por respetarme, y por terminar conmigo de frente como un hombre de verdad. y a que va esto? bueno el punto final, ese amargo punto final que yo buscaba y encontré, sin presiones ni ataduras, amar y querer sanamente y darle un sano fin a una linda historia de amistad y amor. De entre todas mis nefastas historias de amor, la más ejemplar.

retrato del lolero