martes, 6 de agosto de 2019

El lolero

"Mentiras son todas mentiras, cosas que dice la gente, decir que este amor es prohibido..."con este inicio les vengo a hablar del lolero, a quien conocí a mis locos 19, el tenia 33, para entonces yo pasaba por mil crisis, la separación de mis viejos, el no saber qué hacer con mi vida, dejar de estudiar por motivos económicos, etc. Fue en ese momento de mi vida donde aprendí y descubrí lo que buscaba como mujer y qué cosas quería tener en una relación.
Me acuerdo que lo conocí hace exactamente no recuerdo cuantos años atrás (julio 2010) en una loca noche de cervezas junto a gente que se ha desviado de mi camino. Yo sólo quería jugar, pero me vi locamente atraída hacia ese sujeto de saltones ojos y larga estatura, nos vimos durante tres meses que fueron para mi los tres meses de arduo entrenamiento emocional y de objetivos a cumplir por este largo y rocoso camino del amor.
 Catorce años de diferencia entre una joven cerrando los unos en su vida y un hombre que ya contaba con su respaldo, casa propia, un buen trabajo y buscaba lo que a los 33 todo hombre "consciente y maduro"(enchapado a la antigua) busca...una señora. No sé si sea yo la clase de mujeres que quieren ser señoras o quieren morir siendo "señoritas", pero si hay algo que me quedó más que claro es que cada uno puso sus límites, el límite de pasar los límites y el límite de no corromperlos.
Sin quererlo hoy me acordé de él y todo lo que viví junto a él y lo que hasta la fecha me significa todo el cariño que me dio, todo lo que me contó, todo lo que vivió...antes de que yo naciera. Me emociona saber que es muy feliz, y a la vez me emociona saber que por lo menos una vez, después de terminar la corta relación, se diera el tiempo para decirme que aun pensaba en mi, y eso para una mujer es mucho más que demostrar respeto y aprecio. Con el lolero descubrí que no tenía que sentirme chica ante nadie, y que todo el tiempo tenía que ser una mujer importante más que para él...para mi, sin tener que usar las palabras de por medio, el tipo supo exactamente lo que yo quería en ese momento, un total compañero de la distracción. 

Y así no he sabido más que pasó con el lolero, pero lolero, gracias por todo, por los aritos de calavera más bacanes que me hayan regalado, por las salidas y recorridos de la ciudad, por respetarme, y por terminar conmigo de frente como un hombre de verdad. y a que va esto? bueno el punto final, ese amargo punto final que yo buscaba y encontré, sin presiones ni ataduras, amar y querer sanamente y darle un sano fin a una linda historia de amistad y amor. De entre todas mis nefastas historias de amor, la más ejemplar.

retrato del lolero



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