La poca costumbre de recibir amor, cariño, afecto, caricias, elogios honestos, y el miedo a que nos digan lo peor que hay en nosotras, nos convierte en mujeres que andamos siempre a la defensiva. Cualquier tipo de acercamiento resulta algo casi extraterrestre en la vida, un cariño, un abrazo, que te toquen el cabello para correrlo de tu cara y así te vean, que te toquen las manos, que te toquen la cintura, los hombros o la espalda, y de pronto nace el complejo de las carnes que sobran, de las extremidades pequeñas, la sonrisa imperfecta, granos, celulitis, estrías, porosidades, vellos...sólo para encubrir de manera superficial la incomodidad de recibir a causa de querer ser y no ser.
Guardamos distancia por desconfiar por dar eso mismo que nos quieren dar y no querer aceptar.
Hoy las mujeres, más que antes estamos todas a la defensiva, buscando siempre maneras diferentes de defendernos, la evasión a lindas palabras, cariños inocentes ocultos bajo una erección y ganas de un coito de 2 miserables minutos, eso es todo lo ultimo que finalmente vamos comprendiendo, que tras todo acto físico por parte de un hombre conlleva siempre a la erección y el coito.
Hace poco leía que Blanca Lewin (actriz) se dejó encantar por un informado Daniel Matamala (periodista) al hacerle un rico pan con palta, obviamente yo creo que entremedio hubo mucho más que un pan con palta. A mi siempre me me invitan a salir los tipos...pero nunca se ganan ni un besito de mi parte ¿será que uso la defensiva en exceso o es que ya todos me parecen iguales?. Hace unas notas atrás describía como habían sido algunas de mis relaciones pasadas, y tras cada historia con cada hombre (no todos) había siempre algo nefasto en ellos y que no era tanto yo la del problema, pero la defensiva, pensar en lo que llegará, esa ansiedad...de la necesidad de saber a quien me estoy enfrentando me hacen saciar esas ganas de pelear una vez más por mostrarme siempre tal y cual. Es difícil hoy no verse vulnerada, porque por más que tratemos de no dar énfasis a las malas cruzadas que nos dan los hombres, siempre ponemos la pasión y el sentimiento por sobre todas las cosas, y queremos creer, y queremos querer y amar con todo nuestro ser a quien a penas nos da la mano.
Es lamentable haber llegado al siglo XXI con ideas retrogradas, con palabras bonitas y magulladas todas por el patriarcado, porque es difícil hoy toparse con una mujer que no se sienta vulnerada por desear entregar todo lo que tiene y no recibir con el mismo amor y afecto lo cedido. Duele la falta de interés cuando una es capaz de abrir muy bien los ojos ante un nuevo hombre y darse cuenta que es la misma historia que la anterior con distinta cara, duele tener que poner cada día la piel más dura y la cabeza más en frío para enfrentar dichos como "no haré nada que tu no quieras". Si, estaremos cada vez más a la defensiva si nos toca enfrentarnos siempre al mismo tonto, ese que dice "ella no es de mi tipo"...Brad Pitt.
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