Sé muy bien yo que no es sano, mata el alma y la envenena, pero a veces ver a la persona que definitivamente no odias pero te causa ciertos deseos maliciosos hacia su persona, llega a ser una cuestión casi orgásmica,No por envidia ni por ego, ¡quizás por celos!. Este caso absolutamente lo ligaré a mi alta intuición a la hora de seleccionar personas y al momento de querer protegerlas. Les contaba hace un par de historias que él que posiblemente fue el gran amor de mi vida, se fue de esta ciudad sin avisar, sin despedirse, pero que me dejó un gran gusto amargo en diferentes ocasiones. Tenía una mina, "la poroto" le decimos con mis amigas, una mezcla entre zapallito italiano y Adrian de los dados negros, sería muy sugerente para hacerse una imagen en la cabeza, el punto es que la primera vez que la vi supe que me iba a cagar todos los planes que tenía (noviazgo; compromiso; casorio; casa; hijos; y ser muy felices...¡pero que idilio!) no me gustaba para nada la idea que él se fijara en una persona que yo sabía bien le haría mucho daño, no sé como, simplemente lo supe, me lo dijeron las entrañas al momento de verla. Hay que hacerle caso al cuerpo a veces, como aquel amigo que le apareció un orzuelo, pero eso es parte de otra historia...Prosigo; nada más, sólo lo supe y así fue, mi querido pasó un sin fin de sin sabores y amarguras a la vez, quizás la irracionalidad, quizás la edad e inmadurez, quizás el camino no fue pavimentado con buenas intenciones, pero así como sabía yo, lo terminó viviendo él, quedó tan chato de aquel cacho de ser humano que sólo le quedó la última gota de amor que me podía dar con la condición que solo fuera una única vez, por su decisión y no escucharme perdí yo, perdió la poroto y ganó otra que nada que ver. Me dejaste "odiando" querido, "odiando" de por vida a alguien que te hizo daño, y ahora ya no me desagrada por ti, es que sólo me desagrada y ya. Se convirtió en mi némesis...no es que no la pueda ver, es que la veo y me enojo, me perturba, pero ya. Me llegó a excitar de manera profunda su decadencia, tan joven y tan desgastada, como que ya no la odié tanto, pero me excitó verla varada en un sillón muerta de borracha y sola, "sola, sola, sola, sola, sola, sola" dijo la Angie Grace. "Dime con quien andas y te diré quien eres" dice el popular dicho, que a mi más que odiando, me tiene bien acompañada de grandes amigas que al menos son capaces de pararse y agarrarme del pelo para vomitar. Y la vi así...varada en un sillón, con el bofe entre las tetas y la boca, y luego vomitando en un rincón, tomando más aire quizá, y de vanidosa diré: por lo menos a mi me tocó ser tan bonita y tan borracha, pero el adefesio aquel, que nada tengo en su contra solo salió borracha por pendeja y agrandada.

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