Hoy empezó Septiembre, y es un mes bien particular, mi viejos se casaron en Septiembre, y un día antes de terminar el mes de agosto las cosas entre ellos terminaron para siempre. Hoy inició mi día como todos los días...nefasto, pero en el transcurso de la tarde a una de mis compañeras de trabajo le dieron una sorpresa con un acto de amor que solo había visto en televisión o en fallidas películas de romance. Con previo aviso su pololo la había dejado plantada a la hora de almuerzo y no pudieron verse, que pena, ¡si viven juntos! pero lo que detonó la emoción fue cuando llegó su novio a nuestro trabajo, lo vi y tenía un ramo de flores entre las cuales distinguí unas hermosas rosas blancas. Con otra de mis compañeras nos miramos y no fuimos capaces de tolerar tal acto de romanticismo y nos fuimos a reír de la emoción a los probadores, quizás porque realmente estamos acostumbradas a la poca cosa, un chocolate comprado sin mucho esmero y una borrachera la cual deja que afloren todas las desvergüenzas, más algún escándalo pobre. Un acto que a cualquier mujer del tipo modernilla (así como una) diría "me da vergüenza ajena". Lo cierto que es para que vivan juntos y su novio se disculpe con tal acto me dejo pensando en otras relaciones, ya sean propias, de amigos o conocidos. La mayoría se abandona al acostumbramiento y lo cotidiano, pero esa relación irradiaba fuerza y pasión, lo que yo no he tenido en 3 años.
Como bien decía, comenzó Septiembre y en septiembre me dejaron pagando la ultima vez, de ahí mis 3 años de sobriedad amorosa. Asumo con gran culpa que me da miedo intentar algo nuevamente, incluso por miedo al rechazo que es lo que más me he llevado en estos últimos años.
Fuera de todas las mierdas, mi alma y espíritu saben muy bien que no necesito el amor de nadie, ni el calor, ni la pasión ni nada. Por el momento quedarme con el instante en que llegó mi adorable cliente muy agradecido por guardarle ropa para su estupenda mujer dándome como premio un pack de cervezas las cuales me tomaré con calma y a modo de celebración, después de todo, me quedan más viajes en autos de parejas que soportar, los novios de mi mejor amiga para alimentar, y quejas de mujeres comprometidas que tolerar. Sin dejar de lado la bella amarezza que comparto con algunas de las que van quedando conmigo, mirando con asco a los enamorados cuando se besan, que es algo realmente muy asqueroso, poniéndonos coloradas por cada cosa romántica y vergonzosa que pasa a nuestro idílico alrededor.
Así son mis 3 años de soltería, me dejaron pagando la cuenta. Él pensaba que yo había vuelto con un ex, cuando la realidad es lo que se aprecia hasta ahora. La gente es muy maraca cuando quiere. Yo no quise.

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