miércoles, 16 de noviembre de 2016

Miedo a los "defectos"

Hoy me acordaba de una cantidad de personajes a los que vi pasar durante mi infancia, don chiste, un viejo borracho que contaba chistes horrendamente aburridos, el campana, un punk que cada vez que me veía pasar con mi look de pendeja metalera se ponía a cantar blitzkrieg bop de los Ramones, el mítico maricón Carolo que gritaba más que los feriantes, paseándose con un muñeco en la feria,  y el jorobado Aurelio, que el simple hecho de tener una joroba lo convierte automáticamente en un personaje, y creo que el más importante puesto que de todos los seres humanos raros que he visto, era este quien más temor me causaba. Mencionar a ese número de personajes para dar una introducción al Aurelio merece un gran respeto, debido a que de los cuatro nombrados, el jorobado es el único que queda vivo. 
Todos los días mi vieja me iba a dejar al colegio, teníamos dos rutas las cuales siempre tratábamos de variar hasta que un día apareció el jorobado, a mi corta edad parecía ser el humano más abominable del universo, andaba a rápidos pasos con sus ojos saltones, pelo negro y patillas canas, el rostro más feo que jamás vi, parecía como si la creación le hubiese tirado los dientes... y fumando, siempre fumando...era horrible. 
Nunca me hizo nada ni puso "caras feas", pero era esa gran joroba la que me causaba, quizás, mayor impacto que su feo rostro.
 Después de algunos años yo crecí y a la salida del colegio siempre me iba con mis amigas quienes también quedaban impactadas por el feo ser humano. Hasta que un día no lo vi más, entonces me olvidé por completo de su existencia, y ni hablar de las veces que mis viejos me molestaron, una noche esperando en el estacionamiento del supermercado mi viejo le metió conversa al curcuncho, y yo en la parte trasera del auto escondida, cagada de miedo. 
Siguieron sumándose los años a mi vida, y así de la nada el otro día en la feria lo vi, estaba viejo, igual o quizás más curcuncho de lo que recordaba, su pelo era más corto y más cano. Cuando niña lo veía tremendo y ahora yo lo pasé considerablemente de tamaño. Imaginar que me causaba tanto espanto, y es ahí donde llegué a la reflexión, quizás cuantas veces el tuvo miedo de salir al mundo así, con su defecto que tanto temor me causaba. 
Hace unas horas entró a mi trabajo una mujer, no tenía más de treinta años y la miré detenidamente y esta vez supe no tener miedo. La mujer también tenía una joroba, la cara media torcida y aún así me pareció hermosa realmente. probablemente ella nunca le tuvo miedo a su defecto...y nosotros aquí...llorando por kilos demás, porque nos cortaron mal el pelo, por tener labios delgados, por tener la boca muy grande, por no tener la cintura soñada, por tener ponchera cervecera, por querer ser musculosos, entrados en carne o faltos de ella. Entonces aprendamos a mirar eso tan extraño y tan abominable con otros ojos. La joroba como una roca, los senos como colinas, las estrías como rayos que emergen de nuestra piel, la celulitis como pozas en donde hundir los dedos. 
En algún otro momento de la vida espero ver que ya no exista el miedo al defecto físico personal, quizás mi miedo al Aurelio era porque mi defecto siempre ha sido caminar cabizbaja, creyendo que yo entera era un defecto. 




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