miércoles, 10 de mayo de 2017

Hormonas nucleares.

Si, me traigo un desajuste más o menos hace varios meses, todo me emociona, todo me da rabia, todo lo odio, y a veces todo lo amo, pero no son sólo las hormonas, dicen que el cuerpo se manifiesta ante lo que no queremos ver, en mi caso quizás mi cuerpo está pidiendo a gritos un cariñito, como si los que yo me doy, en todas las formas posibles, no fueran suficientes.
Trato un 50% avanzar en esto con la nula compañía y otro 50% en tratar de controlarme ante el animal que me trae los estribos sueltos, es complicado resistirse, y también cuando algo en tu interior te murmura con inseguridad que no es correspondido, por eso prefiero siempre tomar algo de distancia o hacer como la que toma distancia.
Hoy me tocó como nunca antes me había tocado, me metieron de todo menos uno de esos tibiecitos, esperaba que sólo me dieran pastillas o una inyección de algo, pero me revisaron entera, si, la matrona, me tanteó los senos y me abrió de piernas en esa silla que parece de inquisición, me introdujo un frío especulo, parecía como si la virginidad se hubiese vuelto a apoderar de mi. Al final de todo ese engorroso control me ofrecieron condones, como para prevenir algo, pero fui realista, no los acepté ni para hacer un souvenir, me fui tan con la cola entre las patas, sensible y odiando al mundo entero, odiando la genética por haberme hecho mujer, y aceptando que no haría ningún souvenir en otro largo tiempo más, porque si, tengo un desastre peor que Chernobil con mis hormonas, así que por más que las hormonas me pongan vulnerable, no las pescaré porque hacen que me ponga más idiota de lo normal, me hacen querer y aborrecer, así que no...paso, que le toque a la que viene, yo por el momento he dejado de prestar mis servicios nucleares, por corrosiva, inestable y alarmante. 






No hay comentarios:

Publicar un comentario