domingo, 21 de mayo de 2017

Soy una mujer de ciencia

Algunas veces me he visto en la necesidad de experimentar ciertas sensaciones, ¿que tal si...? y comienzo, no son situaciones extremas ni mucho menos, pero siempre la curiosidad por saber cómo son algunas cosas, en mi mundo, son inquietantes por diversos factores e intereses, como la vez que fui al departamento del weon feo y sacó la cinta de medir para decirme cuanto medía su pene. Bueno, está vez decidí hacerme una cuenta en tinder, hace rato venía con esta inquietud gracias a un amigo que se había pololeado a una lola a través de esta red social. No tuve que pasarme si quiera el día completo para lograr catalogar tamaña aplicación. 
Me uní a tinder a eso de las 4 de la madrugada de un día jueves y comencé, nope, like y super like, encontré de todo lo que no quería, hombres muy guapos y hombres muy feos, lo divertido es que los tipos a quienes les daba like y lograba conseguir un match no eran tipos que me gustaron del todo, es más era una huevada super superficial, pero aún así no me lo tomé de ese modo o si no hubiera puesto todos mis likes en los hombres muy guapos. A parte de darme cuenta de la gran brecha y desigualdad que hay en esta sociedad, me topé con tipos realmente raros, finalmente conseguí hablar por más de un día con dos tipos, uno era bastante "normal" parecía que no buscaba nada, sólo conversar un rato, me pareció un buen muchacho, pero no se dio mucho a la conversación, no hubo ningún tipo de química, y el segundo tipo, todo un fiasco, le di mi whatsapp con la finalidad de tener una conversación más amena, no quería hacerlo pero fue la curiosidad, conversamos un rato. Yo sé que tinder se creó para personas que buscaban sexo casual, pero como noté algunas experiencias de amigos y conocidos, me pude fijar que tal vez serviría para otra cosa, al final por querer parecer más decente uno se deja llevar por una conversación bien atinada y un empleo educado de las palabras, pero lamentablemente no fue mi caso, al comienzo el tipo parecía agradable, pero luego ya no me agradó más, digo...estoy en todo mi derecho de pescar o no a una persona, no era nada serio y no había nada que perder, sólo un poco de tiempo, algunas palabras e informaciones vanas. Sólo conseguí que me trataran de:  "y voh también ni un brillo desde el día uno, al final yo me arrepentí de agregarte, loca bipolar y cagá del mate. Chao" y al día siguiente "y tú, nunca más me pescaste (carita triste) ". 
¿Qué esperaba que hiciera después de eso? lo bueno es que no podemos esperar nada bueno de un desconocido, sólo me puedo defender diciendo que nunca lo traté mal, pero me di cuenta que mi indiferencia, de algún modo le llegó al "cocoroco" como dice mi amigo Lennard. Quizás sólo tuve mala cuea, pero ya sería mucho decirlo con naturalidad. No quiero meter al mismo saco a todo el mundo, pero a tinder van a parar puros weones y weonas, este tipo de cosas han hecho que las personas seamos más desechables por querer todo rápido, al instante, y pocas personas se atreven a aceptar que no hay ningún atajo para el amor. Quizás yo también salí un poco antigua y romántica para estas cosas, porque si no fuera por los cochinos y a la vez hermosos sentimientos, no hubiese perdido jamás a quienes quedaron en el camino. 


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