Hace algunas noches buscaba un tema para satisfacer mis necesidades de escribir algo, quería algo complejo con la disyuntiva que todos y todas nos traemos hace muchos años atrás cuando el modelo a seguir...a imitar, era el crear una familia heterosexual bien constituida, compuesta por padre y madre amorosos, muy apegados a las normas de la cristiandad y el catolicismo, y esto tenía que estar en todos los hogares y se debía cumplir al pie de la letra.
Recuerdo lo doloroso que le resultaba a mi mamá saber que tenía una amiguita en el colegio, la Evelyn, quien sus padres eran separados, quizás fue la primera terrible historia de lo abominable que era esa situación para los niños en ese momento del siglo, cuando lo común era seguir en el matrimonio hasta más allá del cansancio.
Para mi ver a mis viejos pelear era una wea inconcebible, no podía y tenía que meterme para que hicieran las paces, digo, me criaron de un modo en que una como niña tiene que estar con sus padres siempre y seguir al pie de la letra todas las buenas acciones que estos enseñan incluso el significado de lo que es tener una familia, que después de cierto tiempo la pareja (padre y madre) ya no son sólo una pareja, son proveedores, educadores y con cada hijo que crean un conjunto, una forma de unidad (que pensamiento más opus dei), pero bien sabemos y gracias al tiempo, que los pensamientos y las creencias han evolucionado, quizás cuantos más como yo, con el pasar de los años sufrieron la separación de sus padres, unos más chicos como la Evelyn, y otros más viejos, algunos a tiempo y otros lo único que querían era que sus padres realmente se separaran porque ver una relación de poco amor y afecto es insostenible y no es digno para nadie. Finalmente son pocas las mujeres que siguen con esta idea de la familia feliz siendo ellas muy infelices, a veces la situación también recae en el hombre, pero...¿qué es lo que buscamos ahora para querer tener una familia? ¿la persona ideal, o más bien con quien creemos seremos felices el resto de la vida? recuerdo dos puntos de mi vida tan claros como el agua, la primera vez que mis papás tuvieron una crisis fuerte, yo tenía 15 años y mi vieja en ese momento decidió dejar pasar la situación pero nunca más, NUNCA MÁS volvió a confiar en mi papá, la segunda vez ni siquiera fue como para aguantar una tercera y como unidad cortamos por lo sano y echamos a mi viejo de la casa, le tiramos bolsas con ropa por el balcón y "te fuiste mierda" hubo recaídas emocionales en el camino, depresión, odio al máximo, mucho odio, si hubo algo que sobró fue el odio por todo el daño generado, éramos grandes, comprendemos muy bien la vida mi hermano y yo como para que, quienes nos conocen de niños, digan que realmente hay algo que nos cambió de manera negativa la vida y que es algo que no tiene vuelta, así como también expandir un poco más la mentalidad, la forma de pensar, ya nos habíamos despojado de la religión y las buenas costumbres hace mucho tiempo, incluso antes que el rock y las drogas nos corrompieran, por lo tanto cada acto, incluso de violencia, era consciente, una respuesta agresiva en contra de todo eso con lo que nos moralizaron.
Hoy en día seguimos corriendo con el cartuchismo de la mano como sociedad, aún hay jóvenes que no están siendo bien educados en materia sexual, y yo creo que ahí la responsabilidad corre por casa. A mis casi 27 años muy consciente de la manera en que fui criada he evitado con mucho éxito los embarazos, no desconozco que he pasado por sustos y que gracias a esos alarmantes "sustos de pendeja" que dicen mis amigas, no le he cargado la vida con una responsabilidad a nadie, pero también es otra forma de la que hay que empezar a desvelar las situaciones que muchos a corta edad han decidido llevar. Actualmente conozco una cantidad de situaciones de familia como de intentos de familia fallidos, a estas alturas del siglo...de la vida, creo que a veces es sano optar por lo que hicieron los padres de la Evelyn, que se separaron cuando ella era muy niña, después de todo, "todo es en vano si no hay amor", y con esa premisa destacar las decisiones de no afectar con problemas a un futuro joven, hombre o mujer, adolescente sin conflictos. No podemos obligar a nadie a cumplir nuestros ideales, no podemos ya seguir imitando la estructura con la que nos formaron nuestros padres, no se puede pensar en pareja si uno de los dos ya no quiere estar en pareja, sólo debemos conformarnos con tener a alguien en común que llevará consigo todo lo que no le podemos entregar al par que tanto idealizamos. Por ahora no estoy ni al borde de querer copiar ese patrón mal manoseado, la lucha a veces no es contra las viejas tradiciones sino que es contra las nuevas, el no querer hacer lo mismo que los viejos no significa que nos pasemos este actual momento en los catálogos que nos ofrece la sociedad a través de internet.

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