Un día aburrida de tanta soledad, nuevamente exploré el tinder y todas esas pescaas para "buscar pareja" que básicamente son utilizadas para buscar sexo casual con desconocidos. No se tú, pero yo no confío en las personas como para tener sexo con alguien que nunca he visto en mi vida, en un primer encuentro. Si, quizás soy cartucha pero es wea mía.
La cosa es que conocí a un weón, nunca pensé que se me haría tanto enredo, si finalmente sexo fácil es lo que desean todos los hombres ¿o no?.
Para mi como que resulta difícil todo lo que tiene que ver con relacionarse con hombres para fines sexuales y afectivos, como que con los años siento que condicionan tanto las instancias que una ya no puede sugerir querer tener algo serio...que nos tomen en serio, ojo que esto se aplica al weón que nos gusta, al que queremos nos de vuelta y nos meta la corneta hasta por la nariz y que también nos de cariñito, porque siempre va haber un...otro pobre diablo queriendo hacerle a una todo eso pero por lo general nunca es el tipo que nos gusta. Conocí a un weón poh ñaña! me gustó...su polera del equipo de fútbol que me gusta, sus trabajos a lo village people criollo, obrero de la contru o witre del camión de la basura...me excitaba esa wea, su perro encantador, y que no se apreciara ningún tipo de aspiración viajera en sus fotos(en realidad si, era muy viajero aspiracional), ¿se han fijado en esas fotos donde los weones están como en playas paradisíacas o haciéndose los bacanes en el cerro? ¡por la chucha! si es el pico de un cerro, hasta yo subo cerros pa' la corneta y no saco pica en fotos porque salgo siempre hecha tula, nadie llega regio a la cima del cerro o a la cuesta mas alta de la loma, en fin, me pareció guapo y coincidimos con los "match" (match es cuando te gusta un perfil de un weón y tu perfil también le gusta a ese weón) pasamos unos días wasapeandonos, y un día acordamos juntarnos. Accedí a ir a un parque en Providencia donde hubiera gente y no me resultara sentirme tan vulnerable y desprotegida, cuando llegué me topé con un costal de huesos, con la piel mal cuidada pero muy lindo al mismo tiempo...seguro él se sorprendió de mi horrible impuntualidad. caminamos, intenté no ponerme nerviosa ni actuar como estúpida, en un principio le hice la misma pregunta tres veces. Nos ubicamos por ahí a tomarnos un jugo y fumar hierba, conversamos sobre algunas cosas que no tenían nada que ver con un encuentro sexual. luego de un rato nos movimos y me fue a dejar al colectivo, nos abrazamos y nos despedimos inocentemente, me había invitado a carretear con él ese mismo día, dije que no porque no le conocía, llegué a pasear al Melchor (perro) con una sonrisa de oreja a oreja, me sentía a gusto con un tipo caballeroso,se llevo a su favor muchos mensajes de voz contándole a mi amiga sobre esta junta para ver a quien me enfrentaba, pero no duraría tanto, no me volvió a hablar.
Patié la perra el mes completo deseando que en verdad quería que apareciera un hombre que me gustara y viceversa , porque asumí con todas las negaciones que no le había gustado al chiquillo, le parecí muy pendeja, vaga, gorda...no sé, son tan raros los hombres. Yo por mi parte busco que me tomen en serio. Entonces justo cuando asumía que talvez cometí un error al intentar buscar en el lugar incorrecto...me habló de nuevo. Volvimos a salir un par de veces pero no logramos llegar a puerto nunca.
La ultima vez que lo vi le regalé una de mis pashminas, para mi regalar prendas es algo importante, así como cuando en la escena del blues en los treinta, la negra mujer le regalaba un traje a su negro hombre para que le siguiera tocando blues, pero a mi no me siguieron tocando blues, luego de eso existieron algunos acuerdos posteriores que nunca se concretaron, salidas, paseos, donde me propuse a tirar toda la carne a la parrilla. Pasó el tiempo y yo no quise insistir más, así que nuevamente me senté a preguntarme que cosa había hecho mal y asumir otra vez que no le gusté. Patié la perra más de lo que hubiera deseado y cuando sucedió todo ese acto de resiliencia ante el rechazo y el fracaso constante, una madrugada de Febrero, luego de algunos meses, me volvió a hablar, y caí como tonta esta vez, virtualmente sin vernos en mucho rato, cayendo directo en esas suaves trampas sensuales de confesarnos los deseos y ganas que nos teníamos el uno al otro, de tocarnos y hacernos cagar a cachas. Obviamente fui clara con mis deseos con lo que yo quiero, pero así tampoco puedo pretender que el otro quiera lo mismo, le expresé textualmente que me lo quería comer con papas pero que al mismo tiempo estaba en busca de afecto, así tal cual, nuevamente las condiciones de no querer enamorarse y querer weás eternas, como expresan en muchos casos los hombres, se apoderaban de la intensa conversación. Recuerdo no haber expresado jamas un "quiero que vivamos juntos y me quiero casar contigo" pero aun así ponen condiciones como si de un contrato se tratase querer abrir un poco el corazón. Justo cuando creí cerrar por completo esa etapa weona sabiendo que nunca nada daría el resultado que buscaba. Llegamos a ciertos acuerdos que lamentablemente una vez más no se cumplieron, estando yo dispuesta incluso a no ser tomada en serio otra vez. Triste pero cierto, concluí esté día que extraño esa pashmina porque este invierno que se aproxima será duro y crudo.
Me hubiera gustado tener la compañía del tipo a quien yo elegí pero creo que para esta vida eso no es valido, ni justo para el resto de las personas a quienes les llega el amor de manera inesperada, bueno, a mi de manera inesperada se me va el amor, es como al revés y por orden cósmico. probablemente me espera algo mucho mejor que la compañía de un hombre, que me aburrí de insistir y que por cada muerte me vuelva esa incertidumbre de por lo menos saber como está, pero se me tiene que pasar la wea, como que decidí rehabilitarme de la indecisión ajena que no tendría porque afectartme si nunca pasó nada...que frustrante todo pero de algún modo confío en mi intuición y que esta vez no me equivocaré en que no llegará por otro largo tiempo alguien, y que debo primero aprender a vivir mejor con esa soledad de la que tanto me cuesta soltarme tambié. Después de siete años pueden pasar otros siete años más...y no esperen nada de mi putos imbéciles.
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