Me aislé caminando mirando el cielo de noche en el cajón del Maipo esperando ver alguna wea rara o que me abdujera de una puta vez algún ovni, pero en vez de eso quería cagarme entera, buscaba desesperada donde mear, donde cagar, con que limpiarme y esas cosas que te pillan en medio de un volón alucinógeno en plena intemperie. Entonces caminaba en búsqueda, pensando, llorando, riendo, llorando, riendo, recordando, anhelando un baño, un reluciente baño con confort, la comodidad de mi baño en mi casa. En esa búsqueda, donde mis emociones parecían descontrolarse a simple vista, sentí que me encontraba con el diablo cerro arriba, entre las rocas y los arboles, y como el diablo en forma de culebra se paseaba entre las rocas, mientras lloraba y anhelaba un baño y me acordaba de todas las maldades que hice alguna vez, y el daño que pude haber ocasionado y lo perrisima fabulosa que me siento cada vez que recuerdo como a través del daño y las coincidencias, cosas malas que yo no hice, me logro reír, y me hacían sentir tan grande en este mundo, pero me volvía a desplomar en lagrimas, quizás acumulaba mucha pena, de cosas, resentimientos y el perdón que nunca fui capaz de otorgar, es que eso si que estaba complicado por un sin fin de razones que con el tiempo he ido comprendiendo, cuento para otra historia...o no.
Miraba al cielo viendo como las "estrellas" se chocaban unas con otras, me senté sobre una roca, sola, lloriqueando por cosas malas que hice, que quizás no son tan malas...y por pensar así luego me reía, y luego volvía a llorar y reflexionaba y me pensaba en todas las situaciones externas a mi y luego mi conclusión era que no quería dañar a nadie ni hacer a nadie sentirse dañado por mi parte. Yo me lo tomo todo tan personal...luego me reía.
Bajé de mis emociones alocadas para ir en busca de papel confort, y ahí estaban esas personas con las que había ido, no las quería ni ver, ¿quienes eran? solo me aislé de esa vibra de genios ególatras. Fui por lo mio y nuevamente desaparecí cerro arriba entre las rocas. Me escondí y en cuclillas con el culo al aire me sometí a la dura prueba de la naturaleza, honestamente cagar a plena luz de luna y al aire libre me pareció lo más incomodo de la vida, no quería dejar mis desechos por ahí, y sin querer ocasionar un incendio forestal quemé mis papeles como viejas cartas de amor que nunca entregué, también intenté quemar mi propia mierda como tal, pero no lograba hacerla arder, así que como un gato la cubrí de tierra. Bajé a sentarme a una roca a contemplar mi natural entorno y recibí algunas palabras de distracción y ánimos de una experimentada obrera de la "contru", su breve compañía me fue grata mientras vigilaba que nadie fuera al rincón donde ella cagaba.
El cajón del Maipo está sucio, seco y pisado por sacoweas que dejan basura por ahí, latas de cerveza cerro arriba, sus propias cacas, y papeles y colillas, y restos quizás de cuanta mierda mas, no es un lugar para seguir destruyendo, con la falta de agua ya se ve seco y destruido...se ve quemado por los pasos de sus breves habitantes, se puede quemar todo menos la mierda y me quedó muy claro.
Miraba al cielo viendo como las "estrellas" se chocaban unas con otras, me senté sobre una roca, sola, lloriqueando por cosas malas que hice, que quizás no son tan malas...y por pensar así luego me reía, y luego volvía a llorar y reflexionaba y me pensaba en todas las situaciones externas a mi y luego mi conclusión era que no quería dañar a nadie ni hacer a nadie sentirse dañado por mi parte. Yo me lo tomo todo tan personal...luego me reía.
Bajé de mis emociones alocadas para ir en busca de papel confort, y ahí estaban esas personas con las que había ido, no las quería ni ver, ¿quienes eran? solo me aislé de esa vibra de genios ególatras. Fui por lo mio y nuevamente desaparecí cerro arriba entre las rocas. Me escondí y en cuclillas con el culo al aire me sometí a la dura prueba de la naturaleza, honestamente cagar a plena luz de luna y al aire libre me pareció lo más incomodo de la vida, no quería dejar mis desechos por ahí, y sin querer ocasionar un incendio forestal quemé mis papeles como viejas cartas de amor que nunca entregué, también intenté quemar mi propia mierda como tal, pero no lograba hacerla arder, así que como un gato la cubrí de tierra. Bajé a sentarme a una roca a contemplar mi natural entorno y recibí algunas palabras de distracción y ánimos de una experimentada obrera de la "contru", su breve compañía me fue grata mientras vigilaba que nadie fuera al rincón donde ella cagaba.
El cajón del Maipo está sucio, seco y pisado por sacoweas que dejan basura por ahí, latas de cerveza cerro arriba, sus propias cacas, y papeles y colillas, y restos quizás de cuanta mierda mas, no es un lugar para seguir destruyendo, con la falta de agua ya se ve seco y destruido...se ve quemado por los pasos de sus breves habitantes, se puede quemar todo menos la mierda y me quedó muy claro.
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